Consejos a los padres de una familia grande

—La cuestión que debéis decidir es ésta: “¿Estoy criando una familia de hijos para fortalecer la influencia de las potestades de las tinieblas y para aumentar sus filas, o estoy criando hijos para Cristo?” – {HC 145.4}

Si no gobernáis a vuestros hijos ni modeláis su carácter para satisfacer las exigencias de Dios, entonces cuantos menos sean los hijos que sufran por vuestra educación deficiente, mejor será para vosotros, los padres, y para la sociedad. A menos que los niños puedan ser educados y disciplinados desde su infancia por una madre sabia, juiciosa, concienzuda e inteligente que, modelando el carácter de ellos según la norma de justicia, gobierne a su familia en el temor del Señor, es un pecado aumentar la familia. Dios os ha dado la facultad del raciocinio y exige que la empleéis. [6] – {HC 145.5}

Grande FamiliaPadres y madres, cuando sabéis que os falta conocimiento acerca de cómo educar a vuestros hijos para el Maestro, ¿por qué no aprendéis vuestras lecciones? ¿Por qué seguís trayendo al mundo hijos para aumentar las filas de Satanás? ¿Agrada a Dios esta conducta? Cuando veis que una familia numerosa tiene que recargar severamente vuestros recursos, y que al llenarse de hijos las manos de la madre, no le queda tiempo entre los nacimientos para hacer la obra que toda madre necesita hacer, ¿por qué no consideráis el resultado inevitable? Cada hijo substrae vitalidad a la madre, y cuando padres y madres no hacen uso de razón en esto, ¿qué oportunidad tienen ellos o sus hijos de ser debidamente disciplinados? El Señor invita a los padres a considerar este asunto teniendo en cuenta las realidades futuras y eternas. [7] – {HC 146.1}

Consideraciones económicas—[Los padres] deben considerar con calma cómo han de proveer para sus hijos. No tienen derecho de traer al mundo hijos para que sean una carga para otros. ¿Tienen una ocupación con la cual pueden contar para sostener a una familia sin que necesiten ser una carga para otros? Si no la tienen, cometen un crimen al traer a este mundo hijos para que sufran por falta de cuidados, alimentos y ropas convenientes. [8] – {HC 146.2}

Los que carecen seriamente de tino comercial y que son los menos preparados para progresar en el mundo llenan generalmente sus casas de hijos, mientras que por lo común los hombres capacitados para adquirir propiedades no tienen más hijos de los que pueden atender debidamente. Los que no están preparados para atenderse a sí mismos no debieran tener hijos. [9] – {HC 146.3}

La Enseñanza y el estudio de la Biblia

“Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría… Y la escudriñares como a tesoros”.

En su niñez, juventud y virilidad, Jesús estudió las Escrituras. En su infancia, su madre le enseñó diariamente conocimientos obtenidos de los pergaminos de los profetas. En su juventud, a la hora de la aurora y el crepúsculo, a menudo estuvo solo en la montaña o entre los árboles del bosque, para dedicar unos momentos a la oración y al estudio de la Palabra de Dios. Durante su ministerio, su íntimo conocimiento de las Escrituras dio testimonio de la diligencia con que las había estudiado. Y puesto que él obtuvo su conocimiento del mismo modo como podemos obtenerlo nosotros, su maravilloso poder mental y espiritual es una prueba del valor de la Biblia como medio educativo. – {ED98 185.1}

Nuestro Padre celestial, al dar su Palabra, no olvidó a los niños. ¿Puede hallarse entre los escritos de los hombres algo que tenga tanta influencia sobre el corazón, algo tan adecuado para despertar el interés de los pequeñuelos, como los relatos de la Biblia? – {ED98 185.2}
Mediante esas sencillas historias se pueden explicar los principios de la ley de Dios. Así, por medio de ilustraciones adecuadas a la comprensión del niño, los padres y maestros pueden empezar desde los primeros años a cumplir la orden del Señor en cuanto a sus leyes: “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. [1] – {ED98 185.3}

El uso de ilustraciones, pizarrones, mapas y figuras ayudará a explicar estas lecciones y grabarlas en la memoria. Los padres y maestros deberían buscar constantemente métodos mejores. La enseñanza de la Biblia merece nuestros pensamientos más frescos, nuestros mejores métodos y nuestro más ferviente esfuerzo. – {ED98 186.1}

Para despertar y fortalecer el amor hacia el estudio de la Biblia, mucho depende del uso que se haga de la hora del culto. Las horas del culto matutino y del vespertino deberían ser las más dulces y útiles del día. Entiéndase que no deben interferir con esa hora pensamientos perturbadores y poco amables. Reúnanse los padres y los niños para encontrarse con Jesús, y para invitar a los santos ángeles a estar presentes en el hogar. Los cultos deberían ser breves y llenos de vida, adaptados a la ocasión, y variados. Todos deberían tomar parte en la lectura de la Biblia, y aprender y repetir a menudo la ley de Dios. Los niños tendrán más interés si a veces se les permite que escojan la lectura. Háganseles preguntas acerca de lo leído y permítaseles que también las hagan ellos. Menciónese cualquier cosa que sirva para ilustrar su significado. Si el culto no es demasiado largo, permítase que los pequeñuelos oren y se unan al canto, aunque se trate de una sola estrofa. – {ED98 186.2}

A fin de dar al culto el carácter que debe tener, es necesaria cierta preparación. Los padres deberían consagrar tiempo diariamente al estudio de la Biblia con sus hijos. Sin duda, se requerirá esfuerzo, reflexión y algún sacrificio para llevar a cabo esto, pero el esfuerzo será ricamente recompensado. – {ED98 186.3}

Dios ordena a los padres, como preparación para enseñar sus preceptos, que los guarden en su corazón. “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón—dice Jehová—; y las repetirás a tus hijos”. [2] Para interesar a nuestros niños en la Biblia, nosotros mismos debemos tener interés en ella. Para despertar en ellos el amor hacia su estudio, nosotros mismos debemos amarlo. La instrucción que les demos irá acompañada sólo del peso de la influencia que le presten nuestro propio ejemplo y espíritu. – {ED98 187.1}

SpainDios llamó a Abrahán para que fuera maestro de su palabra, lo escogió para que fuese padre de una gran nación, porque vio que instruiría a sus hijos y a su casa en los principios de la ley de Dios. El poder de la enseñanza de Abrahán se debió a la influencia de su vida. Formaban su casa más de mil personas, muchas de las cuales eran jefes de familia y no pocas recién convertidas del paganismo. Semejante casa necesitaba que una mano firme manejara el timón. Los métodos débiles y vacilantes no servían. Dios dijo a Abrahán: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí”. Sin embargo, ejercía su autoridad con tal sabiduría y ternura que cautivaba los corazones. El testimonio del Atalaya divino es: “Que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio”. [3] Y la influencia de Abrahán se extendió más allá de su casa. Doquiera levantaba su tienda, erigía un altar a su lado para ofrecer sacrificios y adorar. Cuando trasladaba la tienda a otro lugar, quedaba el altar, y más de un nómada cananeo que había llegado a conocer a Dios por medio de la vida de Abrahán, su siervo, se detenía junto a ese altar para ofrecer un sacrificio a Jehová. – {ED98 187.2}
No será menos eficaz hoy la enseñanza de la Palabra de Dios cuando halle un reflejo tan fiel como ése en la vida del Maestro. – {ED98 188.1}

No basta saber lo que otros han pensado o aprendido acerca de la Biblia. En el juicio cada uno deberá dar cuenta de sí mismo a Dios, y cada uno debería aprender ahora por sí mismo cuál es la verdad. Pero para que el estudio sea eficaz, hay que despertar el interés del alumno. Y especialmente el que tiene que tratar con niños y jóvenes, que difieren muchísimo en carácter, educación y hábitos mentales, no debe perder de vista este asunto. Al enseñar la Biblia a los niños, será conveniente observar la tendencia de sus mentes, las cosas que les llaman la atención, y despertar su interés por ver lo que la Biblia dice acerca de esas cosas. El que nos creó y nos dotó de diferentes aptitudes, ha dado en su Palabra algo para cada cual. A medida que los alumnos vean que las lecciones de la Biblia se aplican a sus vidas, hay que enseñarles a considerarla su consejera. – {ED98 188.2}

También hay que ayudarles a apreciar su maravillosa belleza. Se recomienda o a lo menos se permite la lectura de muchos libros que no son de verdadero valor, libros excitantes y malsanos, sólo por su supuesto valor literario. ¿Por qué hemos de invitar a nuestros niños a beber de esos manantiales contaminados, cuando pueden tener libre acceso a las fuentes puras de la Palabra de Dios? La Biblia tiene una inagotable abundancia, fuerza y profundidad de significado. Hay que animar a los niños y jóvenes a buscar sus tesoros, tanto de significado como de expresión. – {ED98 188.3}

A medida que la belleza de estas cosas preciosas atraiga la mente, un poder suavizador y subyugante conmoverá el corazón. Serán atraídos a Aquel que se les reveló de ese modo. Y pocos serán los que no sientan deseos de conocer más sus obras y caminos. – {ED98 188.4}
Debería enseñarse al estudiante de la Biblia a acercarse a ella con el espíritu del que aprende. Debemos escudriñar sus páginas, no en busca de pruebas que apoyen nuestras opiniones, sino para saber lo que Dios dice. – {ED98 189.1}

Sólo se puede obtener un verdadero conocimiento de la Biblia mediante la ayuda del Espíritu que dio la Palabra. Y a fin de obtener ese conocimiento debemos vivir de acuerdo con él. Debemos obedecer todo lo que la Palabra de Dios manda. Podemos reclamar todas sus promesas. Mediante su poder, debemos vivir la vida que ella recomienda. Sólo si se la considera de este modo, se la puede estudiar eficazmente. – {ED98 189.2}

El estudio de la Biblia requiere nuestro más diligente esfuerzo y nuestra más perseverante meditación. Con el mismo afán y la misma persistencia con que el minero excava la tierra en busca del tesoro, deberíamos buscar nosotros el tesoro de la Palabra de Dios. – {ED98 189.3}

En el estudio diario, el método que consiste en examinar un versículo tras otro es a menudo utilísimo. Tome el estudiante un versículo, concentre la mente para descubrir el pensamiento que Dios encerró para él allí, y luego medite en él hasta hacerlo suyo. Un pasaje estudiado en esa forma, hasta comprender su significado, es de más valor que la lectura de muchos capítulos sin propósito definido y sin que se obtenga verdadera instrucción. – {ED98 189.4}

Una de las principales causas de la ineficacia mental y la debilidad moral es la falta de concentración para lograr fines importantes. Nos enorgullecemos de la vasta difusión de las publicaciones, pero esa gran cantidad de libros—aun de los que en sí mismos no son perjudiciales—pueden ser definidamente dañina. Con la inmensa corriente de material impreso que sale constantemente de las prensas, tanto los adultos como los jóvenes adquieren el hábito de leer en forma apresurada y superficial, y la mente pierde la facultad de elaborar pensamientos vigorosos y coordinados. Además, gran parte de los periódicos y libros que, como las ranas de Egipto, se esparcen por la tierra, no son solamente vulgares, inútiles y debilitantes, sino que corrompen y destruyen el alma. La mente y el corazón indolentes, que no tienen propósito definido, son fácil presa del maligno. El hongo se arraiga en organismos enfermos, sin vida. Satanás instala su taller en la mente ociosa. Diríjase la mente a ideales elevados y santos, dése a la vida un propósito noble, absorbente, y el enemigo hallará poco terreno para afirmarse. – {ED98 189.5}

Enséñese, pues a los jóvenes a estudiar detenidamente la Palabra de Dios. Una vez que haya sido recibida en el alma, será una poderosa barricada contra la tentación. “En mi corazón he guardado tus dichos—declara el salmista—, para no pecar contra ti”. “Por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos”. [4] – {ED98 190.1}

La Biblia es su propio intérprete. Debe compararse texto con texto. El estudiante debería aprender a considerar la Biblia como un todo y a ver la relación que existe entre sus partes. Debería adquirir el conocimiento de su gran tema central, del propósito original de Dios hacia el mundo, del comienzo de la gran controversia y de la obra de la redención. Debería comprender la naturaleza de los principios que luchan por la supremacía, y aprender a rastrear su obra a través de las crónicas de la historia y la profecía, hasta la gran culminación. Debería verificar cómo interviene este conflicto en todos los aspectos de la vida humana; cómo en su mismo caso cada acto de su vida revela uno u otro de esos dos motivos antagónicos; y cómo, consciente o inconscientemente, ahora mismo está decidiendo en qué lado de la contienda se va a encontrar. – {ED98 190.2}

Todas las porciones de la Biblia son inspiradas por Dios y provechosas. Tanta atención merece el Antiguo Testamento como el Nuevo. Al estudiar el Antiguo Testamento hallaremos manantiales vivos que brotan de lugares donde el lector indiferente sólo halla un desierto. – {ED98 191.1}

El libro de Apocalipsis, junto con el de Daniel, merece estudio especial. Cada maestro temeroso de Dios debería considerar cómo comprender y presentar más claramente el Evangelio que nuestro Salvador en persona vino a dar a conocer a su siervo Juan: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. [5] Nadie debería desanimarse al estudiar el Apocalipsis a causa de sus símbolos aparentemente místicos. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. [6] – {ED98 191.2}

“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de la profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. [7] – {ED98 191.3}

Cultivemos el amor a las escrituras
Cuando se despierte un amor verdadero por la Biblia, y el estudiante empiece a ver cuán vasto es el campo y cuán precioso su tesoro, deseará echar mano de toda oportunidad que se le presente para familiarizarse con la Palabra de Dios. Su estudio no se limitará a un tiempo y un lugar determinados. Y este estudio continuo es uno de los mejores medios de cultivar el amor hacia las Escrituras. El estudiante debería tener siempre consigo la Biblia. Si tenéis una oportunidad, leed un texto y meditad en él. Mientras andáis por la calle, esperáis en la estación del ferrocarril, o en el lugar de una cita, aprovechad la oportunidad de adquirir algún pensamiento del tesoro de la verdad. – {ED98 191.4}

Las grandes fuerzas motrices del alma son la fe, la esperanza y el amor; y a ellas se dirige el estudio de la Biblia, hecho debidamente. La hermosura exterior de las Escrituras, la belleza de las imágenes y la expresión, no es sino el engarce, por así decirlo, de su verdadera joya: La belleza de la santidad. En la historia que ofrece de los hombres que anduvieron con Dios, podemos ver fulgores de su gloria. En el que es “del todo amable” contemplamos a Aquel de quien toda la belleza del cielo y de la tierra no es más que un pálido reflejo. “Y yo, si fuere levantado de la tierra,—dijo—, a todos atraeré a mí mismo”. [8] A medida que el estudiante de la Biblia contempla al Redentor, se despierta en el alma el misterioso poder de la fe, la adoración y el amor. La mirada se fija en la visión de Cristo y el que observa se asemeja cada vez más a lo que adora. Las palabras del apóstol Pablo llegan a ser el lenguaje del alma: “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”. [9] – {ED98 192.1}

Los manantiales de paz y gozo celestial abiertos en el alma por las palabras de la Inspiración, se convertirán en un río poderoso de influencia bendita para todos los que se pongan a su alcance. Conviértanse los jóvenes de hoy día, los jóvenes que crecen con la Biblia en la mano, en receptores y transmisores de su energía vivificadora, y fluirán hacia el mundo corrientes de bendición; influencias cuyo poder para sanar y consolar apenas podemos concebir, un río de agua viva “que brote para vida eterna”. – {ED98 192.2}

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

-De Ellen G. White

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS